La alimentación es un derecho, no una mercancía
- phernandezolivan
- hace 3 días
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En Mensa Cívica creemos que la comida nunca es solo un producto que se compra y se vende. Es salud, es trabajo digno, es territorio, es cultura y es responsabilidad compartida hacia las personas y hacia el planeta. Por eso apoyamos la Iniciativa Ciudadana Europea por el Derecho a la Alimentación, que pide a la Unión Europea que garantice, de forma explícita y efectiva, el derecho humano a la alimentación para todas y todos, no solo para quienes pueden permitírselo.
Un derecho reconocido sobre el papel, pero no garantizado en la práctica
El derecho a la alimentación está reconocido en los tratados internacionales que España y el resto de países de la UE han ratificado. Y sin embargo, sigue sin traducirse en legislación vinculante ni en políticas públicas que lo hagan real. Mientras tanto, una parte significativa de la población europea, y también de la española, no tiene garantizado el acceso a una alimentación adecuada, saludable y culturalmente apropiada.
Al mismo tiempo, las explotaciones familiares y agroecológicas desaparecen, y un modelo alimentario industrializado que trata la comida como mera mercancía sigue expandiéndose agravando la crisis climática, degradando los suelos y el agua, empobreciendo la biodiversidad agrícola, precarizando el empleo en toda la cadena y desatendiendo el bienestar animal.
Desde nuestra experiencia en comedores escolares, sociosanitarios y comunitarios vemos cada día cómo estas dinámicas no son casualidad, sino el resultado de decisiones políticas que anteponen el beneficio económico a la salud de las personas y a la resiliencia de nuestras comunidades.
La Unión Europea debe actuar ahora. Debe garantizar el derecho a la alimentación de forma sistémica y global, y promover sistemas alimentarios saludables, justos y sostenibles para las generaciones presentes y futuras.
Hoy existe una oportunidad concreta para hacer realidad este cambio a través de la Iniciativa Ciudadana Europea (ICE) «La alimentación es un derecho humano para todas y todos». Esta herramienta democrática permite a la ciudadanía de toda la UE instar a la Comisión Europea a que proponga nueva legislación. La ciudadanía puede marcar una diferencia real: al firmar y apoyar la ICE, pueden contribuir a situar el derecho a la alimentación en el centro de las políticas europeas.
Por qué Mensa Cívica apoya esta iniciativa
Desde 2016 trabajamos para que la alimentación colectiva y social sea una herramienta de transformación: de política agroalimentaria, de salud pública y de justicia social. Para nosotras, garantizar el derecho a la alimentación significa mucho más que asegurar calorías.
Significa apostar por alimentos frescos, de temporada y mínimamente procesados, incluidas las proteínas vegetales integrales, como legumbres, cereales integrales y frutos secos, frente a los sustitutos ultraprocesados que solo cambian de envoltorio la lógica industrial que queremos superar. Significa también poner la compra pública al servicio de los territorios, impulsando circuitos cortos con un máximo de un intermediario, calendarios estacionales de proximidad y precios justos para el sector productor, para que la contratación pública alimentaria, empezando por los comedores escolares, deje de premiar el volumen y el precio más bajo y empiece a premiar la calidad, la cercanía y la sostenibilidad. Significa trabajar por la soberanía alimentaria como horizonte, codo a codo con asociaciones de familias (AMPAs/AFas), administraciones, cooperativas y pequeñas productoras, para devolver a las comunidades el poder de decisión sobre lo que comen. Y significa reclamar la infraestructura pública que lo sostiene, como obradores, centros de acopio y cocinas mancomunadas, como un bien básico, igual que exigimos escuelas o centros de salud, porque sin esta base material la transición agroecológica de la restauración colectiva no es viable.
Cada día vemos cómo los sistemas alimentarios industriales socavan estos valores: concentrando el poder, erosionando los territorios y excluyendo a los más vulnerables. Por eso, instamos a la UE a actuar ya. Un derecho a la alimentación efectivo debe garantizar el acceso a una alimentación culturalmente significativa, de temporada y rica en biodiversidad, al tiempo que protege los paisajes agroecológicos y a los pequeños agricultores que salvaguardan el patrimonio alimentario de Europa.
Si no cuestionamos de raíz cómo se produce nuestra comida, quién tiene el poder sobre ella y cómo se reparte el valor a lo largo de la cadena, no habrá un futuro en el que una alimentación sana y justa esté realmente al alcance de todas las personas. Proteger el derecho a la alimentación significa transformar el sistema desde sus raíces.
La agroecología muestra cómo ese ejercicio sistémico de replanteamiento de los sistemas alimentarios puede convertirse en una realidad. Regenera el suelo, el agua y la biodiversidad, garantiza un alto nivel de bienestar animal, refuerza la resiliencia climática y apoya las economías locales con acceso a alimentos nutritivos. Miles de agricultores europeos ya demuestran que ese sistema alternativo es posible; ahora deben seguirles las políticas.
Esta Iniciativa Ciudadana Europea refleja nuestro propio compromiso con la justicia alimentaria.
Firma la Iniciativa Ciudadana Europea
Esta ICE nació del Segundo Foro Democrático sobre el Derecho a la Alimentación, celebrado en Ginebra, y está impulsada por la Good Food for All Coalition, que agrupa a más de 240 organizaciones europeas de los ámbitos social, agrario, ambiental, de bienestar animal y de derechos humanos. Mensa Cívica forma parte de esa Coalición.
Para que la Comisión Europea esté obligada a estudiar una propuesta legislativa, la iniciativa necesita reunir un millón de firmas válidas de personas de la UE, procedentes de un número mínimo de Estados miembros. La recogida de firmas está abierta desde el 7 de enero de 2026 y se prolongará durante un año.
Entre otras cosas, la iniciativa pide a la UE:
Garantizar sistemas alimentarios justos y una gobernanza democrática de la alimentación.
Apoyar las iniciativas nacionales de protección social.
Reconocer que los productos agrícolas y alimentarios no son mercancías ordinarias.
Impulsar la agroecología y los sistemas alimentarios territoriales.
Frenar la concentración de tierras agrícolas.
Proteger los sistemas de intercambio de semillas y la agrobiodiversidad.
Regular estrictamente los transgénicos, incluidas las nuevas técnicas genómicas.
Reforzar las normas de bienestar animal.
Promover la gestión sostenible del agua.
Fomentar el consumo de frutas y verduras y regular los alimentos ultraprocesados.
Hacer obligatoria la compra pública alimentaria sostenible, especialmente en los comedores escolares. Una de las demandas que más directamente conecta con nuestro trabajo diario.
Mejorar el etiquetado de los alimentos para garantizar más transparencia durante la compra de productos.
Tomar medidas concretas para poner fin al desperdicio de alimentos.
Defender el derecho a la alimentación en las políticas de la UE, tanto a nivel nacional como internacional.
Al apoyar esta iniciativa, la ciudadanía puede presionar a la UE para que haga frente a la desigualdad, refuerce la resiliencia y garantice que una alimentación buena y saludable no sea un privilegio, sino un derecho que todas las personas compartan.
Cada firma es una voz por la dignidad, la justicia, la biodiversidad y la salud y cuidado de las comunidades.
Firma y apoya la Iniciativa Ciudadana Europea aquí.




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