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Publicamos nuestro primer estudio sobre cómo las cocinas comunitarias están transformando territorios y garantizando el derecho a la alimentación

  • phernandezolivan
  • 12 ene
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: hace 3 días

¿Y si te dijéramos que en algunos barrios de España, cientos de personas acceden cada semana a comida saludable, sostenible y digna sin tener que demostrar que son suficientemente pobres? ¿Y si te contáramos que estos espacios no solo alimentan cuerpos, sino que tejen comunidad, generan empleo digno y disputan el modelo alimentario dominante?


Durante seis meses, desde Mensa Cívica hemos acompañado a cuatro cocinas comunitarias en Zaragoza, Valencia, Donosti y L'Hospitalet de Llobregat. Hoy presentamos "A fuego lento", un estudio participativo que documenta cómo estas iniciativas están materializando en la práctica la justicia alimentaria.


El contexto: Cuando el derecho falla, la comunidad actúa

En España, más de 6 millones de personas padecen inseguridad alimentaria. El derecho humano a la alimentación, contemplado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en el Pacto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales que España firmó, está claramente vulnerado. Sin embargo, este derecho no está recogido en nuestra Constitución.


Frente a dispositivos estatales que han operado históricamente desde la caridad condicionada y el asistencialismo, las cocinas comunitarias representan otra forma de garantizar el acceso a alimentos: desde la comunidad, para la comunidad, sin condiciones.


No es casualidad que todas nacieran durante la pandemia

La COVID-19 no creó la inseguridad alimentaria, pero hizo visibles las grietas en nuestros sistemas de cuidados y alimentación. Las cocinas comunitarias emergieron como respuesta autoorganizada ante el fallo institucional, y han demostrado ser mucho más que una solución de emergencia.


Más allá de la comida: Espacios de dignidad y comunidad

Lo que distingue a las cocinas comunitarias de las ayudas alimentarias tradicionales no es solo el qué (comida saludable, sostenible, asequible), sino el cómo y el para qué:

"No solo nos alimentamos el cuerpo, alimentamos también el alma y la esperanza de que podemos vivir de otra manera"

— Participante de la Xarxa de Suport, L'Hospitalet


  • Sin condiciones: No hay que demostrar pobreza, no hay formularios, no hay estigma. La comunidad se autoinstituye ayudándose a sí misma.

  • Generadoras de comunidad: Cuando preguntamos por qué acudían, las respuestas fueron diversas (necesidad, sostenibilidad, apoyo a la economía local, salud). Pero la percepción evolucionó de forma unánimemente positiva: quienes entraron por un motivo encontraron otros para quedarse.

  • Vocación agroecológica: Todas priorizan productos de temporada, circuitos cortos, relaciones justas con productoras, aprovechamiento de excedentes, envases reutilizables. No solo responden a la inseguridad alimentaria: disputan el sistema agroindustrial que la genera.


Hallazgos clave del estudio

Definición preliminar de cocina comunitaria

Un espacio de cocinado colectivo que nace de la necesidad de alimentarse y cuidarse, de sostenerse como comunidad desde la propia comunidad. Con principios de solidaridad, apoyo mutuo, justicia alimentaria y desde un enfoque de derechos. Su objetivo es garantizar el acceso a alimentos de calidad, construir vínculos sociales y avanzar hacia modelos agroecológicos y autónomos que reviertan siempre en el bien común.


El estudio, elaborado mediante metodologías de Investigación Acción Participativa, identifica:

  • Origen pandémico como patrón común: Respuesta autoorganizada ante el fallo institucional

  • Precariedad estructural: Espacios inadecuados, recursos inestables, falta de reconocimiento institucional

  • Resiliencia como fortaleza: Capacidad de sostener proyectos en el tiempo pese a las adversidades

  • Potencial transformador: Contribución a sistemas alimentarios territorializados

  • Dimensión política: Democratización de la alimentación desde la práctica cotidiana


Cuatro palancas multiplicadoras para un salto de escala

El estudio identifica cuatro estrategias complementarias para multiplicar estas experiencias sin perder su esencia:

1. Creación de una red estable de cocinas comunitarias: Para compartir recursos, metodologías, compras conjuntas y generar voz política colectiva.

2. Reconocimiento y articulación institucional: Cesión de espacios, integración en políticas públicas, alianzas educativas, financiación estable sin condicionalidades ideológicas.

3. Diversificación de fuentes de financiación: Convocatorias específicas de fundaciones y entidades de economía social que respeten la autonomía de los proyectos.

4. Proyectos piloto y laboratorios de innovación social: Para medir impactos multidimensionales y generar conocimiento que retorne a las comunidades.


Una hoja de ruta para la replicabilidad

El estudio incluye una guía práctica con los pasos críticos para que cualquier colectivo pueda replicar una cocina comunitaria en su territorio:

  1. Diagnóstico inicial del territorio y las necesidades

  2. Constitución del colectivo y definición de principios

  3. Aspectos legales y jurídicos

  4. Espacio y equipamiento

  5. Abastecimiento y sostenibilidad

  6. Financiación y autogestión

  7. Reparto y comunidad

  8. Redes y alianzas

  9. Evaluación y aprendizaje

  10. Claves de sostenibilidad futura




Agradecimientos

Este estudio no habría sido posible sin:

  • Las cuatro cocinas participantes y todas las personas que compartieron generosamente su tiempo, saberes y reflexiones

  • El apoyo y financiación de la Fundación Daniel y Nina Carasso

  • Todas las redes, asociaciones y colectivos que facilitaron el trabajo de campo

  • Las personas que participaron en los seminarios online y jornadas presenciales


¿Qué sigue?

Este estudio es solo el comienzo. Desde Mensa Cívica queremos:

  • Impulsar la creación de la red de cocinas comunitarias identificada como palanca principal

  • Acompañar nuevos proyectos que quieran iniciarse en sus territorios

  • Dialogar con instituciones para avanzar hacia el reconocimiento y apoyo de estas iniciativas

  • Generar materiales divulgativos que amplíen el alcance de estos aprendizajes

  • Seguir investigando otras experiencias de justicia alimentaria en el territorio


Si formas parte de una cocina comunitaria, si quieres iniciar una en tu barrio, si eres de una institución interesada en apoyar estas iniciativas, o simplemente quieres saber más: escríbenos a info@mensacivica.com


"A fuego lento, las cocinas comunitarias van transformando territorios y vidas. Son la manifestación contemporánea de aquella hoguera ancestral: espacios donde nos reunimos para cocinar, pero también para compartir temores, vivencias, alegrías e historias."

 
 
 

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