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  • phernandezolivan

Debemos escuchar a los jóvenes

En ocasiones nos encontramos en algunas conferencias con escasa representación juvenil, sobre todo cuando se debate sobre el papel de la alimentación o los sistemas alimentarios. Y aunque la juventud y la alimentación puedan parecer ser dos temas independientes, en realidad están estrechamente relacionados.


Todo lo que sea para los jóvenes sin los jóvenes es contra los jóvenes

Los jóvenes tienen muchas buenas ideas y son excelentes desafiando el statu quo. Si pasas algún tiempo con las generaciones más jóvenes, ya conoces su capacidad para hacer preguntas inesperadas. Y su capacidad para seguir preguntando "¿por qué?" hasta que se sienten satisfechos. Aportar esa curiosidad fresca, esa franqueza y ese rigor intelectual es refrescante. Y puede dar resultados inesperadamente positivos.


Y los jóvenes serán, muy pronto, quienes hagan el trabajo y tomen las grandes decisiones. Es tentador verlos como víctimas que no reciben los recursos que necesitan, pero son el presente y el futuro.


Las personas mayores no tienen el monopolio de las buenas ideas. Haríamos bien en promover la inclusividad dando a los jóvenes más oportunidades de hablar, y escuchándoles de verdad. Del mismo modo, los jóvenes se beneficiarían de su participación proactiva en estos debates.


La belleza de la sencillez

Es perezoso pensar que la falta de experiencia de los jóvenes devalúa sus opiniones. En el fondo, no es así. Es porque no están hastiados de la experiencia por lo que pueden aportar sencillez y claridad a viejos debates.


La nutrición es una necesidad acuciante que comparten muchas personas en todo el mundo. Nuestros sistemas alimentarios están relacionados con muchas cosas importantes: los medios de subsistencia, el medio ambiente, la salud y otros temas. La nutrición es también una cuestión de género. Niños y niñas, mujeres y hombres tienen necesidades nutricionales diferentes en las distintas etapas de la vida.


Con demasiada frecuencia, estas necesidades no se satisfacen, lo que conduce a la desnutrición. El impacto intergeneracional entra en juego cuando las mujeres llegan a la edad fértil desnutridas y deciden tener hijos, perpetuando el ciclo.


La salud de la mujer depende de la nutrición. Lo que lleva a preguntarse: ¿Por qué no habla todo el mundo de la alimentación?


A menudo hace falta la inocencia de la juventud para hacer las preguntas más obvias. Por supuesto, es importante hablar de sanidad, vivienda, acceso al mercado laboral y violencia contra las mujeres, por ejemplo. Son temas importantes.


Irse a la cama con hambre cada noche también es importante.


La solución es bastante sencilla: todos los niños y niñas deberían recibir alimentos sanos y sostenibles en la escuela infantil y de primaria.


Hacerlo realidad es claramente más complejo que el concepto. Y ahí es donde entramos los que tenemos más experiencia.


El compromiso con los jóvenes y la nutrición están estrechamente relacionados. ¡Tenemos que escuchar a los jóvenes y defender que la nutrición es una importante cuestión de género!

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